La observación de los pájaros es una actividad que gana adeptos día a día. Sólo son necesarios unos prismáticos, una guía de identificación y ganas de disfrutar del contacto con la naturaleza.
No es necesario ninguna preparación especial, ni grandes conocimientos ornitológicos. Basta tener la suficiente curiosidad como para distinguirlas aves más comunes (gorrión, paloma, gaviota, etc) e ir incrementando poco a poco los número de aves que se puede identificar.
Con la premisa de que conocer es el primer paso para amar, el conocimiento de los pájaros nos lleva indefectiblemente a identificar cuáles son las principales amenazas para cada especie, y cuáles son los requerimientos de conservación necesarios para garantizar la supervivencia de las poblaciones de cada pájaro. Por ello, la observación de las aves tiene una función conservacionista.
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